9 de Julio: los detalles que nunca te contaron
9 julio, 2025
En el marco del Día de la Independencia, el programa El Zoológico conducido por Diego Schurman recibió al historiador Alberto Fonticelli para profundizar en el contexto histórico del 9 de julio de 1816, desarmar mitos sobre próceres y conocer detalles poco difundidos de una época clave para la historia argentina.
Durante la entrevista, Fonticelli abordó temas que ayudan a entender la época con una mirada menos solemne y más cotidiana. Habló, por ejemplo, de cómo próceres como Manuel Belgrano traían ropa de Europa, eludiendo el control de la Aduana con el conocimiento (y muchas veces la complicidad) del virrey. También mencionó que muchas de las armas utilizadas por los primeros ejércitos independentistas provenían de los restos que dejaron los ingleses tras sus invasiones. Uno de los momentos más reveladores de la charla fue la reivindicación de la figura de Martín Miguel de Güemes:
“San Martín lo consideraba el defensor del norte”, remarcó Fonticelli.
También recordó que Artigas intentó convocar a un congreso de los pueblos libres, pero sin el respaldo de Buenos Aires, la propuesta no prosperó.
El historiador también sorprendió con una curiosidad poco conocida: el primer país en reconocer la independencia argentina fue Hawái.
Consultado sobre el gobierno de entonces, explicó que el país estaba regido por un Directorio centralista, cuya autoridad recaía en una única persona. En ese momento, el director supremo era Antonio Álvarez Thomas, pero con el Congreso de Tucumán asumiría Juan Martín de Pueyrredón. Sobre el final, la conversación viró hacia uno de los símbolos más importantes del 9 de julio: la Casa de Tucumán.
“Lamentablemente, nada es original”, confesó Fonticelli.
Explicó que la casa pertenecía a la familia Bazán y que con los años fue utilizada como hotel, oficina aduanera y otros fines, hasta que fue demolida en 1903 por riesgo de derrumbe. Aclaró que en 1946 se reconstruyó tal como era, con fidelidad en el diseño, pero con materiales nuevos. Y agregó una curiosidad: el escritor tucumano Ricardo Rojas mandó a construir en la calle Charcas al 1400 una réplica exacta para su vivienda en Buenos Aires.