Milagros Trejo: la niña que patina sin límites y vive sin excusas
25 julio, 2025
En el programa Hola Chiche los padres de Milagros Trejo (Marian Walter y Héctor Trejo), nos dicen que la historia de Milagros no es una mas. Nació con el síndrome de VATER, una condición genética que derivó en múltiples malformaciones: sin miembro inferior derecho, con escoliosis severa, sin conexión correcta entre esófago y tráquea, y con una serie de obstáculos que en el papel parecen infranqueables. Pero no lo fueron. Fue encontrada en un hospital por una colega del Dr. Héctor Trejo, médico de Mercedes. Estaba viviendo allí, sin un lugar al que ir, con los padres biológicos desvinculados. Así fue como, junto a su esposa, decidieron conocerla, establecer un vínculo, y luego recibirla bajo su tutela.
“Milagros decidió que nosotros fuéramos sus papas”, relató Marian. Y fue ese mismo vínculo el que se transformó en una familia legalmente constituida. Desde hace cuatro años, Milagros lleva los apellidos de ambos: Trejo Walter.
A los cinco años, mientras aún utilizaba andador para caminar, Milagros salió de su habitación con un patín de plástico y les dijo a sus padres: “Quiero hacer patín”. La incredulidad fue inmediata, pero también lo fue el compromiso. Hoy, Milagros no solo patina sin ayuda alguna, sino que ha dejado atrás el andador y ha conseguido logros impresionantes en torneos provinciales, nacionales e internacionales. Es bicampeona sudamericana y campeona del Open de Brasil, con más de 50 medallas en su haber.
La familia entera gira en torno a su desarrollo. Marian vende empanadas, perfumes; trabaja en ferias, limpia casas. “Lo que sea,para poder juntar para ella”, dice. Con el empuje que caracteriza a los padres que no bajan los brazos, cada peso se transforma en una inversión para torneos, viajes y equipamiento.
Y fue así que llegaron al programa de Guido Kaczka, donde su historia conmovió al país. La cifra recaudada superó todas las expectativas: más de 76 millones de pesos, y aún creciendo. Dinero que permitirá no solo mejorar el equipamiento de Milagros, sino también comenzar a construir una casa propia, ya que actualmente la familia vive en alquiler.
Desde el Garrahan, donde Milagros fue operada de la columna gracias a la ayuda de la comunidad, hasta las pistas de patinaje donde deslumbra con su destreza, su historia es una cadena de desafíos vencidos.
A nivel emocional, la familia no oculta que la llegada de Milagros significó un antes y un después. “Fue como del día a la noche”, describe Marian. “La primera noche me la olvidé en casa cuando salí a hacer un trámite”, recuerda con humor y ternura. Hoy, todo gira en torno a ella, que crece como cualquier otra nena de su edad: con berrinches, ropa tirada en el cuarto, buenas notas en la escuela y sueños de campeona.